El primer fármaco diseñado por IA que llega a Fase 3: qué dicen los datos reales

· Software e IA

Mientras la conversación pública sobre inteligencia artificial gira alrededor de si los chatbots escriben mejor o peor, en un terreno mucho menos ruidoso está pasando algo que sí tiene consecuencias medibles: el 30 de agosto de 2026 empieza el ensayo de Fase 3 de un fármaco cuya diana terapéutica y cuya molécula fueron encontradas por una IA.

No es una nota de prensa. Los datos están publicados en Nature Medicine, revisados por pares, y el ensayo está registrado con su ficha pública. Vamos a mirarlos con calma, porque son mejores de lo que cuentan los escépticos y bastante más modestos de lo que sugieren los titulares.

El punto de partida: ver las proteínas

Todo esto arranca con un problema que la biología llevaba cincuenta años sin resolver del todo. Las proteínas son cadenas de aminoácidos que se pliegan en formas tridimensionales, y esa forma determina lo que hacen. Saber la secuencia era relativamente fácil; predecir el plegado, endiabladamente difícil. Determinar una sola estructura por métodos clásicos podía costar años de trabajo.

AlphaFold cambió eso, y las cifras del cambio son las que son: se han predicho las estructuras de más de 200 millones de proteínas, prácticamente todas las conocidas. Su versión de 2024 amplió las predicciones a complejos donde intervienen ADN, ARN y moléculas pequeñas — es decir, justo el escenario que interesa cuando quieres saber si un fármaco encajará en su diana.

Pero una estructura no es un medicamento

Aquí es donde conviene bajar las expectativas. Conocer la forma de una proteína es como tener el plano de una cerradura: ayuda muchísimo a diseñar la llave, pero no te dice si esa llave será segura al tragarla, si el hígado la destruirá antes de llegar, ni si al abrir esa cerradura pasará algo bueno.

Ese trecho —del plano a la pastilla— es donde mueren la mayoría de los fármacos. Y es el trecho que hasta ahora ninguna IA había recorrido entero.

Rentosertib: el caso concreto

La compañía Insilico Medicine desarrolló rentosertib (antes ISM001-055) contra la fibrosis pulmonar idiopática, una enfermedad progresiva del pulmón, asociada a la edad, para la que no existe ningún tratamiento que revierta su curso degenerativo.

Lo relevante metodológicamente es que la IA intervino en los dos pasos difíciles:

  • Encontrar la diana. El objetivo elegido fue TNIK, una proteína quinasa que nadie había planteado antes como diana para esta enfermedad. La identificó un sistema de IA analizando datos ómicos.
  • Diseñar la molécula. El compuesto lo generó un sistema de química generativa, no un químico medicinal partiendo de una molécula conocida.

Que ambas cosas sean nuevas —diana inédita y molécula generada— es lo que hace de este caso una prueba real y no un ejercicio de marketing sobre un fármaco que ya existía.

Los resultados de Fase 2a, sin adornos

El ensayo fue multicéntrico, doble ciego, aleatorizado y con placebo. Setenta y un pacientes, doce semanas de tratamiento, repartidos en cuatro grupos.

El objetivo principal era de seguridad, no de eficacia: qué porcentaje de pacientes sufría al menos un efecto adverso. Y salió parecido en todos los grupos, incluido el placebo.

GrupoPacientesCon algún efecto adverso
30 mg, una vez al día1872,2 %
30 mg, dos veces al día1883,3 %
60 mg, una vez al día1883,3 %
Placebo1770,6 %
Que el placebo tenga un 70,6 % da la medida de por qué los ensayos necesitan grupo de control: sin él, ese 72,2 % parecería alarmante.

Los efectos adversos graves fueron pocos y comparables entre grupos. Los que más llevaron a abandonar el tratamiento tuvieron que ver con toxicidad hepática y diarrea.

En eficacia —un objetivo secundario, con la prudencia que eso exige— apareció la señal interesante. La capacidad vital forzada, que mide cuánto aire puede expulsar el paciente y que en esta enfermedad solo baja, se comportó así:

  • Con 60 mg diarios: +98,4 ml de media (intervalo de confianza del 95 %: de 10,9 a 185,9)
  • Con placebo: −20,3 ml (intervalo: de −116,1 a 75,6)

Es decir: los que tomaron placebo empeoraron, como cabía esperar, y los tratados con la dosis alta mejoraron. Ahora la letra pequeña, que importa tanto como el titular: el intervalo de confianza va de 10,9 a 185,9 ml. Es un rango muy ancho. No cruza el cero —eso es lo que lo hace estadísticamente significativo— pero con 18 pacientes y doce semanas, la incertidumbre sobre la magnitud real del efecto es enorme.

La comprobación independiente

Un resultado de la propia empresa siempre hay que mirarlo con una ceja levantada. Por eso vale la pena acudir a un metaanálisis en red publicado en mayo de 2026 que comparó 21 estrategias de tratamiento sobre 8.983 participantes en 35 estudios.

Rentosertib aparece ahí en segundo lugar en preservación de la capacidad pulmonar, por delante de nintedanib, que es uno de los dos fármacos aprobados de referencia. Nada mal para un compuesto que aún no ha salido de Fase 2.

Pero los propios autores ponen el freno, y hay que repetirlo: esas clasificaciones se apoyan sobre todo en comparaciones indirectas de baja certeza, ningún régimen redujo significativamente la mortalidad, y la calidad global de la evidencia la califican de baja a muy baja. No es un ranking de campeones: es una foto provisional con mucho grano.

Lo que empieza el 30 de agosto

El ensayo de Fase 3 está registrado y sus parámetros son públicos:

Participantes320 pacientes
Centros47
Duración del tratamiento52 semanas
Inicio previsto30 de agosto de 2026
Resultados principalesOctubre de 2029
Diseño aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo.

Fíjate en la última fila, porque es la que pone todo en perspectiva. Los resultados no llegan hasta finales de 2029. Si todo va bien y la aprobación llega después, hablamos de 2030 o más tarde. Desde que la IA propuso la molécula hasta que un paciente pueda comprarla en la farmacia habrán pasado, con suerte, unos diez años.

La IA ha acelerado la parte inicial —encontrar diana y molécula— de años a meses. La parte lenta, que son los ensayos en personas, no se puede acelerar: depende de esperar a ver qué le pasa a la gente.

Y todavía puede salir mal

Conviene decirlo claro: la mayoría de fármacos que superan la Fase 2 fracasan en la Fase 3. Es el patrón histórico de la industria, no un pesimismo gratuito. Con más pacientes y más tiempo, efectos que parecían prometedores se diluyen, y efectos adversos que no aparecieron en 71 personas aparecen en 320.

El caso de rentosertib tiene además una señal que vigilar: la toxicidad hepática detectada en Fase 2a. En un tratamiento pensado para 52 semanas en lugar de 12, eso es exactamente lo que hay que mirar con lupa.

Que ninguna IA haya conseguido todavía un fármaco aprobado no es un fallo de la tecnología: es que el proceso tarda una década y esto empezó hace cinco años.

El dinero va por delante de los datos

Un apunte para calibrar el momento. Isomorphic Labs —la escisión de DeepMind nacida del trabajo de AlphaFold, fundada por Demis Hassabis— cerró en mayo de 2026 una ronda de 2.100 millones de dólares. Sus primeros ensayos de Fase 1 se esperan para finales de 2026, con retraso sobre el calendario original.

O sea: más de dos mil millones invertidos en una compañía que aún no ha metido un compuesto en el primer escalón de los ensayos clínicos. La confianza del capital va muy por delante de la evidencia. Puede que acierte; conviene saber que es una apuesta, no una constatación.

Conclusión

Esta es probablemente la aplicación de la inteligencia artificial con más posibilidades de mejorar vidas concretas, y es de la que menos se habla. No genera titulares porque avanza al ritmo de la biología, que es lento y aburrido comparado con el de los anuncios de producto.

Frente al enorme coste energético que la IA está imponiendo, casos como este son el argumento más sólido de la otra columna del balance. Con una condición: que los resultados aguanten. En 2029 lo sabremos.


Este artículo es divulgación tecnológica, no consejo médico. Si tienes fibrosis pulmonar idiopática o convives con alguien que la padezca, la única fuente válida sobre tratamientos es tu equipo de neumología.

Fuentes

Los datos de los ensayos proceden de artículos indexados en PubMed y del registro público ClinicalTrials.gov.

  • Xu Z, Ren F, Wang P et al. «A generative AI-discovered TNIK inhibitor for idiopathic pulmonary fibrosis: a randomized phase 2a trial». Nature Medicine, 2025;31(8):2602-2610. 10.1038/s41591-025-03743-2
  • Xu J, Liu X, Liang X et al. «Comparative efficacy and safety of monotherapy and combination pharmacotherapies for idiopathic pulmonary fibrosis: a network meta-analysis of randomized controlled trials». BMC Pulmonary Medicine, 2026;26(1). 10.1186/s12890-026-04342-8
  • Ensayo de Fase 2a: NCT05938920 · Ensayo de Fase 3: NCT07687459 — ClinicalTrials.gov
  • AlphaFold: cinco años de impacto — Google