Lo que la IA gasta de verdad: el consumo eléctrico que nadie te enseña
Cuando le pides algo a un asistente de inteligencia artificial, la respuesta parece salir de la nada. No sale de la nada: sale de una nave industrial llena de servidores que consumen electricidad y agua a un ritmo que empieza a tensionar redes eléctricas enteras.
Las cifras de 2026 ponen números a esa intuición. Y explican, de paso, por qué se han encarecido componentes que aparentemente no tienen nada que ver con la IA.
Un 26 % más en un solo año
Según las previsiones de Gartner, el consumo eléctrico de los centros de datos crecerá un 26 % durante 2026 hasta alcanzar los 565 teravatios hora. Para hacerse una idea, España entera consume en torno a 250 TWh al año: los centros de datos del mundo gastan ya más del doble que un país desarrollado de cincuenta millones de habitantes.
Lo revelador no es el total, sino de dónde viene el crecimiento. Los servidores optimizados para inteligencia artificial supondrán el 31 % de ese consumo en 2026, y la previsión es que en 2027 superen por primera vez a los servidores convencionales. La trayectoria es esta:
| Año | Consumo de servidores de IA |
|---|---|
| 2025 | 95 TWh |
| 2026 | 175 TWh |
| 2027 | 258 TWh |
Casi triplicarse en dos años no es crecer: es cambiar de escala. Y esa curva choca de frente con una realidad física — la red eléctrica tarda una década en construir lo que la demanda de IA pide en dos.
Una advertencia sobre las cifras
Conviene decirlo antes de seguir: las estimaciones que circulan no coinciden entre sí. Junto a los 565 TWh de Gartner se publican previsiones que hablan de superar los 1.050 TWh el año próximo, una cifra que equivaldría a cuatro veces el consumo eléctrico de España.
La diferencia no significa que alguien mienta: significa que cada estudio mide cosas distintas. Unos cuentan solo los grandes centros de datos comerciales; otros incluyen infraestructura corporativa, criptominería o instalaciones pequeñas. Cuando leas un titular con un número enorme, la pregunta útil no es «¿es verdad?» sino «¿qué está contando exactamente?».
Lo que sí es consistente en todas las previsiones es la dirección y la pendiente. Nadie discute que sube, y que sube deprisa.
El agua, el coste del que menos se habla
Los servidores generan calor y ese calor hay que evacuarlo. Muchas instalaciones lo hacen con refrigeración evaporativa, que consume agua dulce — a menudo en regiones donde el agua ya escasea.
Las estimaciones más citadas hablan de que un puñado de consultas a un modelo grande puede suponer alrededor de medio litro de agua. Es una cifra que conviene coger con pinzas: procede de estudios sobre modelos y centros concretos, y varía enormemente según la tecnología de refrigeración, el clima de la zona y la eficiencia de la instalación. Un centro con refrigeración por circuito cerrado en un clima frío no tiene nada que ver con uno evaporativo en Arizona.
La magnitud exacta está en discusión. Que existe un coste hídrico y que ha dejado de ser despreciable, no.
España, en plena carrera
Esto no pasa solo en Virginia o en Irlanda. España roza el centenar de centros de datos y se ha convertido en un destino atractivo para nuevas instalaciones: hay suelo, hay conexión internacional de fibra y, sobre todo, hay una proporción alta de generación renovable que a las tecnológicas les sirve para presentar cifras de emisiones presentables.
El debate que viene es local y ya se está dando en varias comunidades: qué contrapartidas dejan esas instalaciones, cuánta agua consumen en territorios con estrés hídrico, y cuántos empleos generan realmente una vez construidas — que suelen ser bastantes menos de los que se anuncian en la fase de obra.
Y esto, ¿qué tiene que ver con tu ordenador?
Más de lo que parece, y aquí está la conexión que casi ningún medio hace.
La misma carrera que dispara el consumo eléctrico es la que ha vaciado el mercado de memoria. Los fabricantes han desviado su capacidad hacia la memoria de alto ancho de banda que necesitan los aceleradores de IA, y el resultado lo pagas tú al montar un PC: lo contamos con cifras en nuestro análisis de la crisis de la RAM.
El patrón se repite en todo lo que la IA toca:
- Memoria. Las obleas van a HBM en vez de a DDR5. Precios por las nubes.
- Capacidad de fabricación. Los nodos más avanzados de TSMC se reservan para chips de centro de datos antes que para procesadores de consumo.
- Electricidad. Una demanda que crece más rápido que la generación presiona los precios mayoristas, y eso acaba llegando a las facturas.
- Componentes de refrigeración y alimentación. La misma industria que fabrica para servidores fabrica para tu torre.
Dicho de otro modo: la IA que usas gratis en el navegador no es gratis. Solo es que la factura llega por otro sitio.
Qué mirar de aquí en adelante
Tres indicadores que dicen más que cualquier titular:
- Si los modelos se vuelven más eficientes. Cada generación hace más con menos energía por consulta. La pregunta es si esa mejora compensa el crecimiento del número de consultas — hasta ahora, no lo ha hecho.
- Si los centros publican su consumo real. La transparencia sobre electricidad y agua es hoy voluntaria y desigual. Que empiece a ser obligatoria cambiaría bastante la conversación.
- Si se construye generación al ritmo de la demanda. Es el cuello de botella real. Sin ella, la expansión se frena sola o la paga el consumidor.
Fuentes
- Gartner: el consumo eléctrico de los centros de datos aumentará un 26 % en 2026 — Computerworld
- El consumo de electricidad de los centros de datos crecerá un 26 % en 2026 — MuyComputerPro
- La demanda eléctrica de los centros de datos cuadruplicará la de España — El Periódico de la Energía
- España roza el centenar de centros de datos — The Objective
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